Venancio se turbó.

—Pues yo creo que debía casarse—insistió la tía Belén—. Si no, estas niñas, ¿qué van a hacer cuando sean un poco mayores?

—Siempre estarán mejor que una con madrastra—replicó María.

—En fin, no sé—concluyó el ingeniero, pensativo—. Es difícil decidirse. Además, no me querrían. Es indudable.

María comprendió que había ofendido a Venancio, y lo sintió en el alma. Muchas veces pensó después en la manera de enmendar su salida de tono, pero temía echarlo a perder. Sin embargo, veía que su frase había herido a su pariente, y pensar que devolvía con una broma dura y cruel las atenciones que tuvo siempre con ella, le llenaba de tristeza.


V.
ANARQUISMO Y RETÓRICA

Un acontecimiento, que tuvo una gran importancia en la vida de Aracil y de su hija, fué una sencilla conferencia que dió el doctor en el Ateneo.