—No.

—Pues oíganlo ustedes. Es breve y compendioso:

Murió el rey, y lo enterraron.

—¿De qué mal? De apoplejía.

—¿Resucitará algún día

diciendo que le engañaron?

—Eso no; que le sacaron

las tripas y el corazón.

¡Si esa bella operación