Del Brío soltó una blasfemia.

—¡Qué zuerte!—exclamó con su acento andaluz—. Eze llega a general.

—Si no llega a rey—repuso Tilly.

—Y aquí, en confianza. ¿Qué clase de mujer es María Cristina? ¿Ustedes la conocen de cerca?—preguntó Aviraneta.

—Yo he hablado una vez con ella—dijo Tilly.

—¿Y qué le ha parecido a usted?

—Pues es una mujer guapetona; pero no tiene ninguna majestad. Habla de una manera afectada, pensando mucho lo que dice, y parece que está representando un papel.

—A mí me ha parecido una mujer basta, ordinaria—aseguró Gamboa con cierta saña—, una tía de estas a las que les gustan los hombres guapos.

—Una mujer caliente de corazón—agregó Tilly.