—Sí, es el tipo de la italiana gorda, fondona, un poco abandonada, que se pasaría la mayor parte de la vida en la mesa y en la cama.

—¿Pero al menos es inteligente?—preguntó Aviraneta.

—Poca cosa.

—¿Y liberal?

—Nada, absolutamente nada. Es liberal por fuerza.

—Pues sí que es un encanto nuestra excelsa Cristina—dijo Aviraneta.

—A nosotros los liberales nos conviene pintarla como una mujer ideal—dijo Tilly—; si no lo es, peor para ella.

—¿Y su hermana Luisa Carlota?

—Yo creo que es por el estilo—contestó Tilly—, quizá más enérgica, más ambiciosa.

—¿Y el infante don Francisco?