V.
LAS RAZONES DE LA TRIPLE REGENCIA
El padre Mansilla subía en sus relaciones e iba escalando la alta sociedad. El confesonario le servía de mucho. No descuidaba tampoco la oratoria. Había adoptado en sus sermones una manera insinuante, casuística, que le daba gran éxito.
Casi todos los días Mansilla tenía largas conferencias con Tilly, y presentaba a su amigo en las casas más importantes, sobre todo en aquellas que tomaban un matiz liberal.
Una mañana les mandó aviso Aviraneta de que por la tarde iría a visitarles a la Casa del Jardín.
Mansilla y Tilly le recibieron amablemente, y constituyeron en broma el primer Triángulo del Centro.
—¿Qué hay, Tres?—dijo Tilly.
—Vengo a ver si me sacan ustedes de una duda, ustedes que frecuentan la alta sociedad.
—Vamos a ver...
—Creo que les dije hace tiempo que un tal Maestre nos trajo para la Isabelina unas listas de los comprometidos en un movimiento liberal anterior.