—Allí se hacen las cosas más de prisa que aquí. Ahora ocurre que el Directorio que preside el Dominico, y que se ha puesto en relación con ustedes, ha tenido ofertas de otro grupo liberal de Madrid.
—¿De otro grupo liberal de Madrid? No es posible—exclamó Aviraneta.
—No hay otro grupo Isabelino mas que el nuestro—afirmó Nogueras.
—Hay otro—replicó Salvador—, y está dirigido por el conde de Parcent.
—¡Bah! Eso no es nada—repuso Aviraneta.
—No, no, no tan de prisa, caballero. Ese grupo cuenta ya con mucha fuerza; tiene en sus filas una porción de militares jóvenes de la Guardia Real y Guardias de Corps, tiene muchos palaciegos y aristócratas, y está, además, patrocinado por la infanta Luisa Carlota y por el infante don Francisco.
—¿Y qué objeto tiene ese grupo? ¿Qué se propone?—dijo Aviraneta fingiendo ignorarlo.
—Este grupo aspira a derribar del Poder a Zea Bermúdez y a instaurar una Regencia Triple formada por María Cristina, la infanta Luisa Carlota y el infante don Francisco de Paula. El Dominico de Vich ha oído las proposiciones de este nuevo grupo, y por ahora no ha decidido nada. El Dominico quiere tener una entrevista con usted para que le oriente en la política de Madrid, y, sobre todo, quiere ponerse de acuerdo con ustedes en esta cuestión grave de la Regencia.
—Yo, la verdad—dijo Aviraneta—, no veo la utilidad de modificar la Regencia. Esta nueva idea me parece perturbadora.
—A mí me parece lo mismo—aseguró Nogueras.