A Aviraneta le quedó la impresión de que Salvador era un hombre enigmático, lleno de duplicidad y de misterio.
Aviraneta no había estado en Barcelona, no conocía a los políticos catalanes, no podía contrastar la manera de ser y la actitud del enviado con otras conocidas.
La proposición de Salvador y el asunto de la Regencia Triple alborotó al Directorio Isabelino. Nadie quería la colaboración de la infanta Luisa Carlota, ni la de su marido. A ella se la tenía por una italiana ambiciosa e intrigante; a él, por un tonto. Respecto a la cuestión de enviar un delegado a Barcelona, se aceptó la proposición y se dispuso que fuera Aviraneta.
LIBRO SEXTO
UN VIAJE FRACASADO
PREPARATIVOS
Al día siguiente iba don Venancio camino del Rastro cuando se encontró con Aviraneta.
—¡Hola, padre! ¿Qué hay?—le preguntó.