—¿Qué le parece a usted?

—¡Qué sé yo lo que habrá de cierto en eso!

Aviraneta traía cinco mil pesetas: cuatro mil que le había dado el coronel Obregón de parte de los infantes, y mil Calvo de Rozas.

Guardaron tres mil pesetas en un rincón del armario de libros de don Venancio y fueron a almorzar a la fonda de Genies, en compañía del capitán Nogueras y de Salvador.

Salvador le explicó a don Eugenio lo que debía hacer en Barcelona y a qué personas debía ver.

Al mediodía marcharon a la casa de postas de la calle de Carretas y esperaron la diligencia.

Estaban allí Olavarría y Calvo de Rozas. Aviraneta habló con ellos. Luego se reunió con Chamizo.

—¿Sabe usted?—le dijo—. Esa invención de la Regencia trina dicen que ha nacido en París, entre los íntimos de Luis Felipe.

—¿Así que usted va a trabajar en contra de ella?—le preguntó el ex fraile.