—Le hemos encontrado una casa magnífica de un paisano mío, Ambrosio de Hazas, en la calle de Cedaceros, tres y cinco. Hazas está en su pueblo, y en su habitación vive ahora doña Lorenza Caveda, que es el ama de llaves, y la hermana de éste. No diga usted a nadie dónde se esconde.
—No tenga usted cuidado.
Dejando la cuestión Aviraneta, Nogueras habló de política con su aire de insecto sabio:
—La cosa está muy obscura y de mal aspecto—dijo—; debe haber diferencias entre la infanta Carlota y la Reina Cristina; las dos han querido disponer de Zea y de Javier de Burgos, y andan a la greña; estas divisiones se han exagerado con las cartas publicadas por los generales Quesada y Llauder, y tiene que venir una crisis.
LIBRO SÉPTIMO
VIEJAS INTRIGAS Y NUEVOS INTRIGANTES
I.
MARTÍNEZ DE LA ROSA
Unos días más tarde del fracasado viaje de Aviraneta y del padre Chamizo se presentaba Mansilla en casa de Tilly y le decía: