—Vístete al momento, joven número Uno.

—¿Qué pasa?

—Tenemos reunión en casa de los Carrascos.

—¿Pues qué ocurre de nuevo?

—La Reina Cristina parece que está dispuesta a prescindir de Zea Bermúdez y a retirarle su confianza. Se va a discutir en casa de los Carrascos quién va a ser el sustituto de Zea, discusión de pura fórmula, porque todos estamos en el secreto de que será Martínez de la Rosa.

—¿Tú estás en buenas relaciones con él?

—En magníficas. Don Francisco es muy amigo mío. Yo le digo que no debe dejar de ser poeta, que ante todo él es poeta, y esto le halaga mucho. En la primera vacante me hace obispo.

—¿Y de los amigos, no le has hablado?

—Sí, hombre, le he hablado de ti; te conoce. «Es un chico con aire muy fino; lo haremos diplomático», dice.

—¡Muchas gracias!