Chamizo fué a la tienda una vez y volvió con frecuencia.
La cerería estaba en una casita pequeña de un piso, con un alero saliente, dos balcones con los cristales pequeños y emplomados, y un escaparate lleno de cirios, velas de colores, rojas y amarillas; otras, adornadas con papel rizado, cerillas y pastillas de chocolate.
La dueña de la cerería era una mujer flaca, acartonada; su sobrina Pilar era una muchacha simpática.
Chamizo, el primer día que fué a la cerería, oyó a Pilar y a Gamboa, y comprendió que el militar estaba muy entusiasmado con la muchacha, y que ésta coqueteaba con él.
Chamizo fué invitado a tomar chocolate, y volvió principalmente por matar el hambre.