—Reaccionario también y palabrero.
—¿Y entre los militares?
—Entre los militares hay jóvenes valientes, pero tornadizos; no se puede contar con ellos. Mina está muy viejo y enfermo; Palarea no sirve; Valdés, tampoco.
—¿Así que les falta a ustedes el hombre?
—Nos falta el hombre.
—Pues me alegro.
—No, pues no se debe usted alegrar, amigo Chamizo. Una revolución dirigida podría quizá no ser muy sanguinaria. Una tendencia revolucionaria sin dirección ni organización será mucho peor. Como le digo a usted, el mejor día el pueblo hará una barbaridad grande.
—Ustedes tendrán la culpa.
—Tanto como ustedes y como todos. No vamos a vivir constantemente como menores de edad, cosidos a las faldas de la Iglesia.