—¡Si son cuatro gatos que no los conoce nadie! Usted vería el día de la matanza que el pueblo entero era el que estaba en la calle.
—Sí, es verdad.
Le dió Chamizo las gracias al comisario, y al despedirse de él, Luna le dijo:
—Me parece que le vamos a echar el guante a don Eugenio un día de estos.
—Pues, ¿por qué?
—Tienen un movimiento preparado para el día veinticuatro. Corre por ahí su proyecto de Constitución, que lo han hecho entre Flórez Estrada y Olavarría, y la lista de los que serán ministros, todo el mundo lo sabe. Por eso le digo a usted que no creo que sean ellos los instigadores de la matanza de frailes. Esto les ha debido venir muy mal.
V.
EL SANTO NEGRO
Las palabras del comisario Luna hicieron vacilar a Chamizo. Salió del despacho del policía y se volvió a casa. Se encontraba en un mar de dudas. Iba examinando la cuestión en todos sus aspectos y no lograba salir de sus confusiones.