—Yo le dije a Calvo de Rozas que se encargara él de constituír la Junta y que me dejara a mí organizar la oficialidad y la juventud liberal. Necesitaba dinero, carta blanca para hacer y deshacer a mi antojo y un hombre de confianza a quien se le pudiera encargar una misión difícil. Estas fueron mis condiciones.
—¿Y las aceptó?
—Sí.
—¿De dónde sacaron ustedes el dinero?
—Se hizo un pequeño empréstito dirigido por Calvo y Mateo, antiguo agente de la Compañía de Filipinas y después banquero en París, que prestó sumas crecidas a Mina y a Torrijos.
—¿Y encontró usted en seguida el hombre de confianza?
—Sí.
—¿Quién era?
—Un capitán indefinido, Antonio Nogueras, hombre que conoce la sociedad de Madrid.
—¿Es hombre que vale?