—¿Le parece a usted indispensable?

—Sí, me parece conveniente. Además, usted en Madrid será un joven serio y religioso. Irá usted a la iglesia de moda y hará usted que le vean.

—Eso lo encuentro un poco aburrido.

—Serio, aristócrata, liberal, religioso, un poco melancólico, porque ha tenido usted amores desgraciados, antiguo calavera, está usted en condiciones admirables para hacer su camino.

—Me quiere usted convertir en un joven Werther retirado—dijo riendo Tilly.

—No, aparentemente nada más. Haga usted de palomita, y luego, si puede usted, ya sacará usted el pico y las garras de buitre.

—Bueno.

—Mientrastanto, se dedica usted a estudiar un poco de política y hace usted todo lo posible para conocer el máximo de gente.

—Muy bien.