—¿Quiere usted que le hable yo?
—No; únicamente quiero explicarle su misión en un momento, por si acaso se le ofrece alguna duda, para que consulte con usted.
Efectivamente: a las cinco en punto se presentó Mansilla. Era un hombre bajo, grueso, la cara ancha y la mirada enérgica. Tenía una actitud de mando y unos movimientos bruscos.
Tilly habló con él a solas, y después charlaron los tres de política de actualidad. Aviraneta se despidió, y, acompañado de Tilly, bajó la escalera de la terraza y salió por la puerta de la tapia.
Unos días después, Aviraneta recibió aviso de Tilly diciéndole que el cura y él habían principiado su campaña, y que el Triángulo del Centro comenzaba sus trabajos con buenos auspicios.
II.
TRABAJOS DEL PRIMER TRIÁNGULO DEL CENTRO
Un mes después de esta conversación, Aviraneta, embozado en su capa, entraba por la tapia de la Montaña del Príncipe Pío, por la puerta de enfrente a Caballerizas, y avanzaba hasta la Casa del Jardín.