—Por lo menos por ahora no tengo un plan de ambición concreta.
—¿Entonces es que quiere usted quedar en la historia? ¿Tiene usted aspiración a la inmortalidad?
—Yo, no; ninguna. ¿Y usted, Tilly?
—Tampoco. Todos mis planes están incluídos en la vida.
—Es más—afirmó Aviraneta—, a mí eso de la inmortalidad me parece una aspiración mezquina.
El cura torció el gesto.
—¿Usted no opina lo mismo?
—Yo, no. A mí me parece un sentimiento natural el de la aspiración hacia la eternidad.
—Es que usted es cura—dijo fríamente Tilly.