—Qué tarde—le dijo el Madrileño—te has perdido; la gran juerga; pero, en fin, todavía continúa.
Las caras estaban congestionadas.
—¿Quiénes son los que discuten?
—El estudiante, Prats y ese jorobado amigo tuyo.
El jorobado era Rebolledo.
—Lo que proclamamos nosotros—decía el estudiante Maldonado con voz iracunda—es el derecho al bienestar de todos.
—Ese es el derecho que yo no veo por ningún lado—replicó Rebolledo padre.
—Pues yo sí.
—Pues yo no. Para mí, tener derecho y no poder, es como no tener derecho. Todos tenemos derecho al bienestar; todos tenemos derecho á edificar en la Luna. ¿Pero podemos? ¿No? Pues es igual que si no tuviéramos derecho.
—Se pueda ó no se pueda, el derecho es el mismo—replicó Maldonado.