—No... la ley es una cosa, el derecho es otra.

—¿Pero qué es el derecho entonces?

—El derecho es lo que á cada uno le corresponde naturalmente como hombre... Todos tenemos derecho á la vida; creo que no lo negará usted.

—Ni lo niego ni lo afirmo... pero que mañana vengan los negros, por ejemplo, á Madrid, y á este quiero y á este no quiero, empiecen á cortar cabezas; ¿qué hace usted con el derecho á la vida?

—Podrán quitar la vida, no el derecho á la vida—replicó Prats.

—¿De modo que estará uno muerto, pero tendrá derecho á la vida?

—Aquí en Madrid todo se resuelve con chistes—dijo el catalán enfadado.

—No, no es un chiste; es una aplicación de lo que ustedes dicen.

—Es usted un reaccionario.

—Yo discuto como puedo. Presento mis argumentos, y por ahora no me han convencido.