—Tomar aquí unas copas.

—Bueno, tómalas.

En esto pasó de prisa una mujer. Jesús se abalanzó sobre ella; la mujer comenzó á chillar asustada.

—Está borracho; no le haga usted caso—le dijo Manuel interponiéndose entre los dos.

—¿Y qué?—replicó Jesús—. La convido á cenar. ¿Quieres venir á cenar conmigo, prenda?

—No.

—¿Y por qué no?

—Porque tengo que ir á casa.

—¿A casa á las dos de la mañana? ¿A qué?

—Pero, ¿son las dos?—preguntó la muchacha á Manuel.