—Vamos á tomar café, y andando—dijo Manuel—, que ya es tarde. A ver qué se debe—preguntó al mozo.

—A ti no te importa lo que se debe—exclamó Jesús—, porque esto no lo paga nadie mas que yo.

—¿Pero tienes jierro?

—Mira—y Jesús enseñó cinco ó seis duros á Manuel.

—¿Pero de dónde sacas ese dinero?

—Ah... eso no se puede decir... eres muy curioso.

—Yo creo que el señor Canuto y tú os dedicais á hacer moneda falsa.

—Je... je; tú lo que quieres es averiguar mi secreto..., pero nones.

Tomaron el café, bebieron unas copas de aguardiente y salieron de la taberna, Jesús con la mujer pálida, y Manuel con la criada.

—¿A dónde quieres ir?—preguntó Manuel á ésta.