—Siempre.
—¿No cree usted que vendrá la fraternidad?
—No.
—¿No se podrá conseguir que deje de haber explotadores y explotados?
—Nunca. Viviendo en sociedad, ó es uno acreedor ó es uno deudor. No hay término medio. Actualmente, todo hombre que no trabaja, que no produce, vive de la labor de otro, ó de otros cien; es indudable; cuanto más rico es, más esclavos tiene; esclavos que él no conoce, pero que existen. Y mañana sucederá igual; siempre habrá suplementos de hombres que suden por el sabio, por la mujer bonita, por el artista...
—Tiene usted unas ideas muy negras.
—No; ¿por qué? En el porvenir no pueden suceder más que dos cosas: ó que á pesar de las leyes que están hechas á beneficio de los débiles, de los inmorales, de los no inteligentes, sigan como hasta ahora dominando los fuertes, ó que la morralla se imponga y consiga debilitar y acabar con los fuertes.
—Me chocan mucho las ideas de usted; quisiera verle discutir con el Libertario.
—¿Quién es el Libertario?
—Un amigo mío.