CAPÍTULO V
El buen obrero socialista.—Los esparcimientos de Jesús. ¿Para qué sirven los muertos?
En vez de tomar un cajista como había pensado, lo que hizo Manuel fué poner un regente, y no se arrepintió.
Manuel no tenía condiciones para la dirección; además, estaba rendido con el trabajo del taller y el corretear por las noches.
El regente que llevó Manuel á su casa tenía unos treinta y tantos años, era hombre ilustrado, rechoncho, fuerte, con ideas socialistas. Se llamaba Pepe Morales.
Era el tipo del obrero inteligente y tranquilo, trabajaba muy bien, lo hacía todo con maña, no se impacientaba nunca y era puntual como un reloj. Desde que entró Morales, el trabajo en la imprenta comenzó á regularizarse.
Manuel podía estar después de comer algún tiempo charlando.
En el corral de la casa crecía una higuera achaparrada. La Salvadora y la Ignacia habían pedido al casero permiso para desempedrar el patio y hacer un jardinillo; en un rincón pusieron dos parras y otras plantas que el señor Canuto trajo de su huerta.