—¿Y qué? ¿No se puede ser una buena persona y aprovecharse de lo que no sirve para nadie? ¿Para qué quieren ellos el cobre, las lápidas, ni lo demás?

—Hombre... para nada.

—¿Pues entonces?... la gente está llena de preocupaciones...

—Sí; pero eso de abrir una sepultura... es muy grave. ¡Rediez!

—Todos los días traen momias á los museos y las venden, y nadie se indigna.

—No es igual. Esas momias murieron hace tiempo.

—Y los chicos de San Carlos, ¿no abren á los muertos frescos y les cortan las orejas y el corazón?

—Pero eso es para estudiar.

—Y lo nuestro para comer, que es más serio... Hacemos como Ravachol.

—¿También Ravachol se dedicaba á robar sepulturas?