—Hoy mismo.
—¿No quieres despedirte de la Salvadora?
—No; ¿para qué?
—Como quieras—le dijo Manuel fríamente.
CAPÍTULO VI
El francés que canta.—El protylo.—Cómo se llegan á tener las ideas.—Sinfonía en rojo mayor.
Casi todos los domingos había presentación de un compañero en la Aurora Roja. Los dos más curiosos, por lo exóticos, fueron un francés y un ruso.
El francés era un joven anguloso, torcido, raro, con los ojos bizcos, los pómulos salientes y una perilla de chivo.