Caruty recitó una canción de un condenado á muerte que escribe una carta á su querida desde la prisión de la Roquette y le cuenta cómo oye con estremecimientos de angustia el ruido que hacen al armar la guillotina.
TERCERA PARTE
CAPÍTULO I
Las evoluciones del Bolo.—Danton, Danton, ese era el hombre.—¿Anarquía ó socialismo?... lo que gustéis.
Dejó de aparecer Juan por casa de Manuel. Este creyó que estaría trabajando, cuando supo por los amigos que se encontraba malo, con un catarro terrible. Fué á buscarle, y lo vió en la casa de huéspedes muy abandonado, con mal aspecto. Tosía mucho, tenía las manos ardorosas y rosetas malares en las mejillas.
—Lo mejor es que vayas á casa—le dijo Manuel.
—Si no tengo nada.
—Vale más que vayas allá.
Fué efectivamente, y al cabo de una semana de cuidados, Juan se puso mejor y volvió á la vida normal.
Mientras los demás peroraban en las reuniones de la taberna de Chaparro, Manuel se hizo amigo del Bolo, un zapatero de portal, de la calle de Palafox, hombre bajito, rechoncho, encarnado, muy feo y algo cojo.