—¿Cómo está su hermano?—le preguntaban.

—Está mejor.

—Bueno, eso quería saber. ¡Salud!—y se marchaban.

—Mira—le dijo un día Juan á Manuel—vete al Círculo del Centro y diles que mañana por la tarde iré á la Aurora y que hablaremos.

Manuel fué á un Círculo que estaba próximo á la calle del Arenal. Una porción de gente, á quien no conocía, le preguntó por Juan; al parecer, tenían por él un gran entusiasmo. Vió al Libertario, al Madrileño y á Prats.

—¿Cómo está Juan?—le dijeron.

—Ya va mejor. Mañana os espera en la taberna.

—Bueno; ¿qué, te vas?

—Sí.

—Espera un momento—le dijo el Libertario.