—Hay algo de loco en todos ellos—se dijo Manuel—. Habrá que separarse de esta gente.
CAPÍTULO III
El mitin en Barbieri.—Un joven de levita.—La carpintería del arca de Noé.—¡Viva la Literatura!
Había que hacer el mitin cuanto antes. Juan, no sólo no estaba aún repuesto, sino que se encontraba peor. Desde casa iba dirigiendo el movimiento de propaganda; tenía gran correspondencia con los anarquistas de provincias y con los extranjeros. El médico no le permitía salir más que un momento por las tardes, en las horas de sol. Manuel era el encargado de no permitir la menor transgresión.
—Yo haré lo que sea—le decía á su hermano—, pero tú quédate en casa.
—Bueno; pues no hay que perder el tiempo para hacer el mitin.
—¿Le veremos á Grau?
—Psch... bueno; no querrá ir.