Se trabó una larga discusión entre el gitano y el de las cerbatanas.
—Y usted, ¿qué hace?—le preguntó Juan al golfo.
—¿Yo?—exclamó el otro en tono displicente.
—Sí.
—Yo soy ladrón.
—¡Mal oficio!
—¿Por qué?
—Porque no produce más que disgustos.
—¡Psch! También suelo vender perros; pero eso es peor.
—¿Y qué es lo que roba usted?