—Lo que se tercia. Antes robábamos aquí, en este camposanto.

—¿Entonces conocería usted á Jesús?

—A Jesús, el cajista, ya lo creo. ¿Era amigo de usted?

—Sí, amigo y compañero. Yo soy anarquista.

—Pues yo soy el Corbata. Cuando hago de Don Tancredo me llaman el Raspa.

—¡Ah! ¿Hace usted de Don Tancredo?

—Sí; el año pasado un toro me dejó á la muerte. Y espero el año que viene para ir á los pueblos á repetir el experimento.

—¿Y si le matan á usted?

—¡Psch! Es igual.

—¿Y cómo le han soltado ya de la cárcel?