—No.

Dejó su maleta con gran cuidado sobre la silla.

—Está bien—añadió—. Mañana al amanecer quisiera que se me llamara.

—Se le llamará.

—Buona sera.

—Malas trazas tiene el pájaro—dijo Manuel á su hermano.

—Quia, es una excelente persona—replicó éste.

—¿Por qué no vas á la cama?—preguntó la Salvadora á Juan.

—Todavía es temprano.

—¡Qué ganas tiene de enviarte á la cama hoy la Salvadora!—dijo torpemente Manuel.