Ella le lanzó una mirada y Manuel comprendió que se trataba de algo extraño y se calló. Juan estaba muy pensativo; por más esfuerzos que hacía se le notaba una honda preocupación. Entró en el cuarto y estuvo paseándose largo rato.
—¿Qué pasa?—preguntó Manuel cuando se quedaron solos.
La Salvadora puso un dedo en los labios.
—Aguarda—murmuró.
Esperaron largo rato.
Juan apagó la luz en su cuarto; entonces la Salvadora en voz baja dijo á Manuel:
—Ese hombre trae algo en la maleta; quizás una bomba.
—¡Eh!
—Sí.
—¿Por qué supones eso?