—Tengo indicios para creerlo. Es más, estoy segura.

—Pero bueno, ¿qué has visto?

—He visto que cuando ha dejado la maleta lo ha hecho con un gran cuidado; luego, al venir con Juan, he visto que por la calle, detrás de ellos, iban siguiéndoles dos hombres; además ya ves cómo está Juan... preocupado...

—Sí, es verdad.

—Ese hombre trae algo.

—Sí, creo que sí.

—¿Y qué hacemos?

—Hay que coger esa maleta—dijo Manuel.

—Iré yo—exclamó la Salvadora.

—¿Y si se despierta?