—Vamos á registrar su casa. ¿Quiere usted darnos permiso para hacerlo, ó quiere que vengamos con auto del juez?

—Lo mismo me da.

—Entonces, haga el favor de decírselo así á su familia.

—Bueno.

Volvieron á la casa.

—Ah, yo exijo una cosa—dijo Manuel al entrar en el portal.

-¿Qué?

—Que asistan dos vecinos al registro.

—Está bien.

Manuel, con un agente, fué al Juzgado de guardia é inmediatamente le llevaron á presencia del juez.