—¿No ha recibido su hermano de usted unas cartas?

—No sé; no le puedo decir á usted, porque yo paso muy poco tiempo en casa.

—¿Usted vió ayer al forastero que su hermano Juan ha hospedado en su casa?

—Sí, señor.

—¿Sabe usted cómo se llama?

—Mi hermano dijo que era un italiano que iba á pasar la noche.

—¿Llevaba ese italiano una maleta pesada?

—No sé; yo no lo vi. Cuando llegué de la imprenta estaba cenando. Las mujeres de casa le hicieron la cama en el desván y yo no me enteré de más.

—Bueno. Espere usted un instante.

Al cabo de poco tiempo le dijeron que podía marcharse.