—¿Usted no cree que los hombres van á la igualdad?

—Quia, al revés, vamos á la diversidad; vamos á la formación de nuevos valores, de otras categorías. Claro que es inútil actualmente y además perjudicial, que un duque por ser hijo de duque y nieto de otro y descendiente de un cobrador de gabelas del siglo XVII, ó de un lacayo de un rey, tenga más medios de vida que un cualquiera; pero en cambio es natural y justo que Edison tenga más medios de vida y de cultura que ese cualquiera.

—Pero entonces se va á la formación de otra aristocracia.

—Sí; pero de una aristocracia cambiante en consonancia con las aristocracias de la naturaleza. No vas á cruzar el Támesis con un puente de las mismas dimensiones con que cruzas el Manzanares.

—Me parece una desigualdad. Una cosa que había que evitarla.

—¡Evitarla! Es imposible. La humanidad lleva su marcha, que es la resultante de todas las fuerzas que actúan y que han actuado sobre ella. Modificar su trayectoria es una locura. No hay hombre, por grande que sea, que pueda hacerlo. Ahora sí, hay un medio de influir en la humanidad y es influir en uno mismo; modificarse á sí mismo, crearse de nuevo. Para eso no se necesitan bombas, ni dinamita, ni pólvoras, ni decretos, ni nada. ¿Quieres destruirlo todo? Destrúyelo dentro de ti mismo. La sociedad no existe, el orden no existe, la autoridad no existe. Obedeces la ley al pie de la letra y te burlas de ella. ¿Quieres más nihilismo? El derecho de uno llega hasta donde llega la fuerza de su brazo. Después de esta poda, vives entre los hombres sin meterte con nadie.

—Sí, ¿pero usted no cree que fuera de uno mismo se puede hacer algo?

—Algo, sí. En mecánica podrás encontrar una máquina nueva; lo que no podrás encontrar será el movimiento continuo, porque es imposible. Y la felicidad de todos los hombres es algo como el movimiento continuo.

—¿Pero no es posible un cambio completo de las ideas y de las pasiones?

—Durante muchos años, sí. El agua que cae en el Guadarrama tiene que ir al Tajo necesariamente. Las ideas, como el agua, buscan sus cauces naturales, y se necesitan muchos años para que varíe el curso de un río y la corriente interna de las ideas.