En general, estas tertulias se suspendían el verano para tomar el fresco.
Algunas noches de Julio y de Agosto iban al bulevar de la calle de Carranza, y allí refrescaban con horchata ó limón helado, y para las once ú once y media estaban en casa.
Verano é invierno, la vida de las dos familias transcurría tranquilamente, sin disputas, sin grandes satisfacciones; pero también sin grandes dolores.
CAPÍTULO III
Los dos hermanos.—Juan charla.—Recuerdos de hambre y de bohemia.
Manuel subió las escaleras con su hermano, abrió la casa, y pasaron al comedor. Manuel estaba completamente azorado; la llegada de Juan le perturbaba por completo. ¿A qué vendría?
—Tienes una bonita casa—dijo Juan, contemplando el cuartito limpio con la mesa redonda en medio y el aparador lleno de botellas.
—Sí.