—No. ¿Qué pasó?
—Pues nada, que fué al Círculo un militar, que está más loco que una cabra, y se llevó todo el dinero que había en la casa. Entonces Marcos y otro matón, lo esperaron en la escalera, pero el militar echó á correr y no le cogieron. Al día siguiente, el militar, que está guillao, se presentó en el Círculo, tomó café, y le dijo al mozo: «Dígales usted á los dos matones de esta casa que vengan aquí, que tengo que darles á cada uno un encargo.» Fueron el cojo y el otro, y el militar empezó á bofetadas con ellos, y se armó una de tiros que todos fueron á la cárcel.
—¿Y al Maestro? ¿Le conocías tú?
—Sí; aquel se largó hace tiempo; no se sabe dónde está.
—¿Y la Coronela?
—Esa tiene una academia de baile.
La gente comenzaba á salir de la función, y los que iban á entrar se estrujaban esperando que dieran la señal. Ya la masa de público iba avanzando, cuando la Flora preguntó:
—¿Te acuerdas de la Violeta?
—¿De qué Violeta?
—Una gorda, alta, amiga de Vidal, que vivía en la calle de la Visitación.