—Eso es; yo, ya me figuro, que usted no podrá dar ese dinero..... Ahora, perder no se puede perder gran cosa. Porque usted podría ser el socio capitalista, y se ensayaba..... que á los dos años, por ejemplo, no daba resultado, pues se vendía la máquina y las cajas con mil ó dos mil pesetas de pérdida y la pérdida la pagaba yo.

—Pero además, hay que abonar los gastos de instalación en la nueva imprenta, de traslado, ¿verdad?

—No, de eso me encargaría yo.

—¿Tienes dinero, eh?

—Unas cuatro mil pesetas.

—De manera que me propones ser tu socio capitalista, ¿no es eso?

—Sí.

—¿Qué ganaré yo? ¿La mitad de los ingresos?

—Eso es.

—¿Después de descontados vuestros jornales?