—¡Que se rascaba! Pero, ¡qué cacho de primo! ¿Tú lo has visto?

—Y bien.

—Pero, ¡qué vas a ver tú, si estás cheo!

—Ya quisieras estar tan fresco como yo, ¡bah!

—¡Pero si no puedes con la tajada que llevas!

—Calla, calla, tú sí que no puedes con la curda; yo te digo que si se descuida aquí—y el Besuguito señaló a Leandro—, con los viajes que le ha tirado malamente, le moja.

—¡Magras!

—Es una opinión, hombre.

—Tú no opinas aquí ni na—exclamó Leandro—. Tú te vas a tomar el fresco y te callas. El Valencia es más blanco que el papel; lo que dice el Pastiri, eso. Muy valiente para explotar a los sarasas como tú y a los chavalejos de mal vivir...; pero cuando se encuentra con un tío que los tiene bien puestos, ¿qué? Na, que es un ganguero más blanco que el papel.

—Es verdad—asintieron todos.