—Sí; es bonita.
—¡Bonita sólo! No blasfemes. Desde que la vi, me he decidido. O va uno al fondo o arriba.
—Se expone usted a quedarse sin nada.
—Ya lo sé; no me importa. O todo o nada.
Los Hasting han tenido siempre voluntad y decisión para las cosas. El ejemplo de un pariente mío me alienta. Es un caso de terquedad, tonificador. Verás.
Mi tío, el hermano de mi abuelo, estuvo en Londres en una casa de comercio; supo por un marino que en una isla del Pacífico habían sacado una vez una caja llena de plata, que suponían sería de un barco que había salido del Perú para Filipinas. Mi tío logró saber el punto fijo en donde había naufragado el barco, e, inmediatamente, dejó su empleo y se fué a Filipinas. Fletó un barquito, llegó al punto señalado, un peñón del archipiélago de Magallanes, sondaron en distintas partes y no llegaron a sacar, después de grandes trabajos, mas que unas cuantas cajas rotas, en donde no quedaban huellas de nada. Cuando los víveres se acabaron tuvieron que volver, y mi tío llegó sin un cuarto a Manila, y se metió de empleado en una casa de comercio. Al año de esto, un yanqui le propuso buscar el tesoro juntos, y mi tío aceptó, con la condición de que partirían entre los dos las ganancias. En este segundo viaje sacaron dos cajas pesadísimas y grandes, una llena de lingotes de plata, la otra con onzas mejicanas. El yanqui y mi tío se repartieron el dinero, y a cada uno le tocó más de cien mil duros; pero mi tío, que era terco, volvió al lugar del naufragio, y entonces ya debió de encontrar el tesoro, porque llegó a Inglaterra con una fortuna colosal. Hoy los Hasting, que viven en Inglaterra, siguen siendo millonarios. ¿No te acuerdas de Fanny, la que vino a la taberna de las Injurias con nosotros?
—Sí.
—Pues es de los Hasting ricos de Inglaterra.
—¿Y usted por qué no les pide algún dinero?—preguntó Manuel.
—No, nunca, aunque me muriera de hambre, y eso que ellos se han prestado muchas veces a favorecerme. Antes de venir a Madrid estuve viajando por casi todas partes del mundo en un yate del hermano de Fanny.