—Por estos barrios se divierte uno la mar.
—Sí, ¿eh?
—Ya lo creo. ¿Tú no tienes novia?
—Yo, no.
—Pues hay muchas chicas que están deseando tener avío.
—¿De veras?
—Sí, hombre. En la casa donde vivimos hay una chica muy bonita, amiga de mi novia. Te puedes quedar con ella.
—Pero vosotros, ¿no vivís en esta casa?
—No; nosotros vivimos en el arroyo de Embajadores; mi tía Salomé y mi abuela son las que viven aquí. Pero allá en mi casa se divierte uno; ¡gachó! las cosas que me han pasado a mí allí.