CAPÍTULO III
Roberto Hasting en la zapatería.—Procesión de mendigos.—Corte de los Milagros.
Una mañana de fines de septiembre presentóse Roberto en la puerta de La regeneración del calzado, y asomando la cabeza al interior del almacén, dijo:
—¡Hola, Manuel!
—¡Hola, don Roberto!
—Se trabaja, ¿eh?
Manuel se encogió de hombres dando a entender que no era precisamente por su gusto.
Roberto vaciló un momento para entrar en la zapatería, y, al último, se decidió y entró.
—Siéntese usted—le dijo el señor Ignacio, ofreciéndole una silla.
—¿Usted es el tío de Manuel?