—No.

Escarriá, ¿por qué no me das unas perrillas para los churumbeles?

—¿Qué son churumbeles?—preguntó la dama.

—Los hijos—contestó, riendo, Leandro.

—¿Tienes hijos?—le dijo Fanny a la gitana.

—Sí.

—¿Cuántos?

—Dos. Míralos aquí.

Y la gitana vino con un chiquitín, rubio, y una niña de cinco a seis años.