—Vaya.

—¿Cuál de las dos?

—La Fea. ¿Quién habrá sido el héroe? Merece una cruz.

El cajista siguió hablando del percance y bromeando con indiferencia.

A Manuel no le parecía bien esto; al fin era su hermana; pero Jesús salió con sus invectivas contra la familia y con que uno no se debía ocupar para nada de los hermanos, ni de los padres, ni de nadie.

—Buena teoría para los egoístas—le dijo Manuel.

—La familia no es más que el egoísmo en beneficio de unos pocos y en contra de la humanidad—contestó Jesús.

—Bastante caso haces tú de la humanidad, tan poco como de tu familia—le replicó Manuel.

Por esta cuestión volvieron á discutir varias veces y llegaron á decirse cosas muy agrias y mortificantes.

A Manuel no le importaba mayormente aquello; pero le producía indignación el ver que Jesús y la Sinforosa no se compadeciesen de su hermana y la enviasen á hacer recados y la obligasen á barrer cuando la pobre raquítica no podía con su barriga, que amenazaba ser monstruosa.