El Juez se levantó de su silla y paseó lentamente por el despacho.

—Hay además—dijo—un besalamano del director de El Popular en que me ruega que no prospere este asunto. ¿Qué relación hay entre el garito y el propietario del periódico?

—Que es socio. En el caso que se descubriera el garito, el periódico haría una campaña fuerte contra el gobierno.

—¡Quién hace justicia de este modo!—murmuró el juez, pensativo.

El Garro contempló al juez irónicamente.

Se oyó el timbre del teléfono que resonó durante largo tiempo.

—¿Da usía su permiso?—preguntó un escribiente.

—¿Qué hay?

—De parte del señor Ministro si se ha despachado el asunto conforme á sus deseos.

—Que sí, dígale usted que sí—contestó el juez malhumorado. Luego se volvió hacia el agente.—Este muchacho preso, ¿no tiene participación ninguna en el crimen?