Bajó el guardia con rapidez, y apareció en el patio.

—¡Hola, señor Garro! ¿Qué le trae á usted por aquí?

—Este muchacho es primo de ese que han matado en el puente del Sotillo; conoce al agresor, que es un randa conocido por el Bizco. ¿Quieres encargarte de la captura?

—Hombre... Si me lo mandan.

—No, la cuestión es si tienes tiempo y quieres hacerlo. Yo llevo una carta aquí del juez para tu coronel, pidiéndole que te encargues tú de la captura. Ahora, si no tienes tiempo, dilo.

—Tiempo hay de sobra.

—Entonces ahora voy á dejar la carta á tu coronel.

—Bueno. ¿Habrá alguna propinilla, eh?

—Descuida. Aquí está el chico; no le sueltes, que te acompañe.

—Está bien.