—Está bien. Adiós.

Dejó Roberto de aparecer por la casa; á los pocos días se presentó el socio y Bernardo despidió á Manuel.

CAPÍTULO III
La Europea y la Benefactora.—Una colocación extraña.

Volvió Manuel al estudio de Alex. Éste, incomodado con el muchacho por haberse ido del estudio sin despedirse, no quiso que se quedara allí de nuevo.

Preguntaron á los bohemios que se reunían en el taller por la vida de Bernardo, y se hicieron una porción de comentarios humorísticos acerca de la suerte que el Destino reservaba á la cabeza del fotógrafo.

—¿De manera que Roberto le revelaba los clichés?—dijo uno.

—Sí.

—Le retocaba las placas y la mujer—añadió otro.

—¡Qué sinvergüenza es el tal Bernardo!