Chantez, chantez, joyeux menestrel;
chantez refrain d’amour et de guerre.
Por la noche, mientras se hablaba, se bebía y se cantaba entre aquella gente, alegre, brutal y presuntuosa; Alvarito solía mirar desde la ventana el cielo estrellado del invierno y las hogueras de los vivacs.
V
PAREJAS DE SOLDADOS
Papá Lacour proporcionó la ocasión de ir a Estella con unos oficiales carlistas. Fue Alvarito solo y estuvo dos días. Preguntó en todas partes por Martín Trampa y encontró un posadero que le conocía. Este posadero le dijo que el tratante había dicho, al marcharse, que probablemente volvería a la siguiente semana. El posadero quedó de acuerdo con Álvaro en avisarle a Abárzuza si llegaba Martín.
Sin objeto en Estella, Álvaro volvió a casa de papá Lacour a esperar allí unos días.
Aunque, en general, las visitas de Lacour eran casi siempre de extranjeros, solían ir también oficiales carlistas, algunos casados, o, por lo menos, enredados con una mujer.
Alvarito y Manón conocieron a varios de estos.
Los oficiales no coincidían en sus opiniones con papá Lacour, por lo cual el francés los despreciaba. Los carlistas creían que el ejército liberal no valía nada. El soldau scharra (el soldado viejo), que decían con desdén los vascos, era torpe, sin acometividad y sin brío. Los liberales, según ellos, habían ganado algunas batallas por casualidad o por traición.