—Este es barón. ¿Barón con b o varón con v? —le suelen preguntar—. Varón con todo —replicaba ella.
Tal simpleza bastaba a la Prudenschi para reír de manera tan escandalosa que a todos contagiaba.
La Prudenschi cantaba y bailaba muy ligera de ropa. Una de sus canciones predilectas era el Ay, ay, ay, mutillá, con esta letra:
Azpeitico nescachac
camisan zuloa;
andic aguerizayo
labe zomorrua.
Ay, ay, ay, mutillá,
labe zomorrua.
(Las chicas de Azpeitia tienen un agujero en la camisa; desde allí se les ve la cucaracha. Ay, ay, muchacho, la cucaracha.)